Antes de convertirse en gerente de proyectos, este ingeniero eligió enseñar en contextos de alta vulnerabilidad. Una decisión que marcó un antes y un después en su vida.
Ricardo Riveros es actualmente gerente de proyectos en una empresa de soluciones energéticas. En 2019 se tituló como ingeniero civil mecánico de la Universidad Técnica Federico Santa María, pero su carrera comenzó de una forma diferente. En un afán de darle sentido a su profesión, quiso sumarse como profesor de Enseña Chile.

Lo que lo motivó, cuenta, fue darse cuenta de que “muchos de los problemas estructurales del país no se resuelven solo desde la ingeniería o la industria, sino desde la formación de las personas”. Y con el impulso de esa creencia latente, todo fue viento en popa para Ricardo.
Ricardo es consciente de que la sala de clases es “probablemente el lugar con mayor potencial de impacto real en el largo plazo” para niñas, niños y jóvenes en contextos de alta vulnerabilidad. “Quise ser parte de ese proceso, entendiendo la educación como una herramienta concreta de movilidad y desarrollo”, comenta.
Sobre las habilidades que desarrolló en el programa, cuenta que las principales competencias que obtuvo fueron liderazgo en contextos complejos, capacidad de adaptación, comunicación efectiva y gestión de equipos con recursos limitados. “También aprendí a tomar decisiones con información incompleta y a hacerme responsable de resultados, habilidades que hoy aplico directamente en mi rol profesional”, agrega.

No obstante, el joven ingeniero considera que su mayor aprendizaje es otro: que el impacto real no viene de buenas intenciones, sino de una “ejecución consistente”. “Enseñar me obligó a aterrizar ideas, medir resultados y hacerme cargo de lo que realmente pasa, no de lo que uno cree que debería pasar”, aclara.
Acerca de lo que valora de ser parte de Enseña Chile, Ricardo afirma que destaca el nivel de compromiso y el sentido de propósito de las personas que allí trabajan. “Es una red que empuja a hacerse cargo, que conecta perfiles muy distintos, pero con una visión común de generar impacto real en el país”, asevera.

Para él, pasar por las salas de clases marcó un antes y un después en su vida. “Marcó profundamente mi forma de ver el trabajo y el liderazgo. Me enseñó a poner foco en el propósito, pero también en la disciplina y la ejecución. Hoy, incluso trabajando en energía y proyectos, mantengo esa mirada: lo que hacemos tiene que estar conectado con problemas reales y generar impacto tangible”, concluye.
Última modificación: mayo 5, 2026