Iris Quevedo, alumni 2024: De Concepción a Chiloé en un viaje lleno de aprendizajes 

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Conoció Enseña Chile a través de Instagram, sintiendo que era la oportunidad que llevaba tiempo buscando. Dos años después, hace un balance de su experiencia en el Programa de Liderazgo. 

Oriunda de Concepción, Iris llevaba un tiempo dándole vueltas a la idea de enseñar. Fue así como un día, en Instagram, vio un anuncio que decía “¿Eres periodista? ¿Quieres enseñar?” Y sintió que era el momento de dar el paso. Postuló al Programa de Liderazgo de Enseña Chile sin saber muy bien de qué se trataba. 

Sin embargo, sabía que era a decisión correcta. “Desde mi tercer año de universidad había comenzado a hacer reforzamiento a unas vecinas mellizas. Ellas tenían 9 años cuando empezamos a trabajar juntas: reforzábamos la lectura, las ayudaba con tareas de distintas asignaturas y, más adelante, también fui su profesora de inglés. Lo disfrutaba mucho”.  

La periodista egresada de la Universidad de Concepción trabajaba entonces en medios de comunicación, experiencia que explica “no tenían propósito”. Y fue esa búsqueda la que la llevó en enero de 2024 a ingresa a la Escuela de Verano en Bajos de Mena, Puente Alto. En esta instancia, los becados trabajan en duplas e Iris tuvo la posibilidad de trabajar codo a codo con Alejandra, profesora de lenguaje. “Aprendí mucho de ella. Gracias a eso también entendí mucho mejor lo que significa ser profe”, afirma. 

Y, tras ello, preparó sus maletas y se fue a Chiloé, donde tuvo la posibilidad de hacer clases en Castro y Ancud. Dejar Concepción, cuenta, fue algo desafiante y emocionante. “Dejar mi zona de confort era algo que deseaba. No solo quería enfrentarme a una nueva profesión, también quería conocerme en un lugar completamente desconocido, donde no conociera a nadie”, relata. 

Sin embargo, no fue una experiencia fácil. Según cuenta, “lo más desafiante fue ser profesora, estar en el aula. Preparar las clases, aprender la materia. Una tiene la noción, los conocimientos, pero hay mucha materia que una ya no recuerda”. Pero lo clave para enfrentar esto es el acompañamiento y la red: las mentorías, los colegas y tener a quién preguntar. “Esas reuniones que mes a mes me aterrizaban y me volvían a conectar con el propósito, con lo que hacía allí. El ritmo del día a día me hacía olvidar mi motivación inicial. Esas conversaciones me ayudaban a volver a conectar con ella, a recordar que estaba haciendo algo fuera de mi dominio y que no tenía que ser tan dura conmigo misma”, explica.  

Hoy, tras finalizar los dos años de Programa de Liderazgo, recoge múltiples aprendizajes: “No somos tan diferentes a los niños, niñas y adolescentes y a veces es bueno recordarlo. Estamos para aprender cosas, no solo para enseñar. Creo que mis mejores clases fueron cuando fui yo misma, cuando admitía equivocarme, cuando las cosas no resultaban tal como las había planeado y cuando nos reíamos juntos con el curso”, cuenta. Y también recuerda con mucho cariño a sus estudiantes: “Quiero agradecerles la paciencia y el cariño que me demostraron. Me enseñaron mucho más de lo que probablemente imaginan”. 

Por otro último, destaca competencias que desarrolló durante estos dos años:  mayor capacidad para adaptarse y tomar perspectiva. “Aprendí, a la mala, que no debía estresarme tanto. Si yo estaba mal, los estudiantes lo notaban, así que entendí que soltar algunas cosas también es importante. Creo también que aprendí a comunicarme mejor, a entender que muchas dificultades se pueden resolver conversando y siendo amable. También desarrollé habilidades de liderazgo, una palabra que todavía me cuesta asociar conmigo”, explica Iris.  

Ahora de vuelta en Concepción, Iris logra combinar lo mejor de los dos mundos: trabaja como periodista en un colegio. “Me gusta mucho poder ver el mundo educativo desde otra arista. Me gusta seguir involucrada, porque creo profundamente que la educación es la clave de todo. En los colegios una entiende cómo funciona el mundo. Te conectan con la realidad y te recuerdan que el mundo nunca se detiene. Uno crece, trabaja y se concentra en lo suyo, pero siguen existiendo nuevas generaciones creciendo, aprendiendo y construyendo su futuro. Y creo que ahí todavía hay mucho que podemos hacer”, finaliza. 

Última modificación: junio 2, 2026

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