Gabriel se recibió de ingeniero y decidió enseñar matemáticas en Valparaíso. Lo que encontró en esa sala de clases cambió su forma de tomar decisiones.
Gabriel Alvear es ingeniero civil industrial de la Universidad Técnica Federico Santa María. Con casi 10 años de trayectoria, hoy se desempeña como subgerente de Desarrollo Organizacional en Garces Fruit. Pero antes de llegar ahí, Gabriel decidió trabajar en un área muy diferente a la que se esperaría para un joven ingeniero: fue profesor de matemáticas en una escuela de Valparaíso, de la mano de Enseña Chile.
Motivado por la posibilidad de contribuir desde el terreno a la mejora de la educación pública, Gabriel pasó dos años compartiendo sus conocimientos con estudiantes de la Escuela Dr Óscar Marín Socias de Valparaíso. “Lo más significativo de esta experiencia fue constatar cómo el interés genuino por enseñar se ve recompensado tanto con el cariño de los estudiantes como con resultados concretos”, sostiene.

Gabriel debió abordar distintos desafíos para formar a sus estudiantes. Pero tenía una ventaja: su expertise. “Al tratarse de una escuela técnica, y siendo yo ingeniero enseñando matemáticas, podía mostrarles que los contenidos que estaban aprendiendo eran una herramienta concreta para salir adelante, no solo para acceder a la universidad”, afirma.
Aunque ha pasado casi una década desde que finalizó su experiencia como profesor, Gabriel tiene presente y valora el impacto que causó en sus estudiantes y en la forma en que se habitan el mundo. Tres años después de haber terminado el Programa de Liderazgo de Enseña Chile, la vida se encargó de recordárselo: “me encontré con un exalumno que trabajaba como técnico en CGE. En esa conversación, me contó que se motivó a estudiar una carrera técnica gracias a lo mucho que le gustaban nuestras clases de matemáticas”.
Sobre las habilidades que desarrolló siendo profesor, Gabriel destaca la capacidad de analizar un mismo problema desde distintas perspectivas y de abordar situaciones con miradas diversas. A eso suma una competencia que, asegura, ha sido fundamental en su vida hasta hoy: la resiliencia.
Toda vivencia deja una marca y la de Gabriel no fue la excepción. “Esta experiencia me permitió conocer de cerca realidades que, si bien sabía que existían, nunca había vivido personalmente”, reflexiona. Eso transformó su forma de pensar y lo llevó a tomar decisiones con mayor empatía, una huella que sigue presente en su rol actual.
Finalmente, aunque ya no forma parte de la fundación, Gabriel sigue vinculado a Enseña Chile al orientar a quienes le consultan sobre el programa a tomarlo. Al hacerlo, el ingeniero pone énfasis en el impacto que hoy tiene en su vida laboral. “En mi trabajo actual, aplico lo aprendido en la fundación a través de una mirada más empática en la toma de decisiones y en la capacidad de abordar problemas desde distintas perspectivas”, concluye.

Última modificación: julio 21, 2026