El joven ingeniero ha cruzado océanos en busca de nuevos desafíos. Pero el más grande que ha vivido fue pararse frente a un curso en medio de una pandemia y no rendirse.
A Bastián Zambrano le encanta asumir nuevos retos. Ingeniero civil de la Universidad Católica de Chile en 2018, recientemente se mudó a Melbourne, Australia. Pero este no es el único gran salto que ha dado a lo largo de su vida profesional.

Aunque hoy se ocupa de desarrollar plataformas, hubo un momento, una experiencia particular, que lo diferencia de cualquier otro ingeniero: ser profesor de Enseña Chile en plena pandemia.
Enfrentado a un escenario complejo, aprendió a hacer su trabajo mientras le sacaba el lado positivo a las cosas: “Fue hermoso enfrentar ese desafío desde una perspectiva mucho más humana, preocupándome de que mis estudiantes y sus familias estuvieran bien. Y una vez con eso cubierto, impactar en su aprendizaje”.
Sobre las habilidades que desarrolló en el Programa de Liderazgo, Bastián destaca tres de ellas: “La primera es trabajar ante escenarios inciertos, donde existe alta presión e incertidumbre. También creo que poder comunicar frente a audiencias, el poder expresarse de forma clara, transmitir tus ideas de forma simple y directa para que mis estudiantes pudieran aprender, yo creo que también fue clave. Y también diría que poder tener orden, aplicar orden en contextos que son más caóticos”.
A pesar de la aspereza y el distanciamiento característico de la pandemia, Bastián reconoce que de sus estudiantes obtuvo el mayor de sus aprendizajes. “El ver cómo se esforzaban, y teniendo claro que, a través de la educación y querer dar esa milla extra, se puede acceder a mejores oportunidades. Yo creo que lo que mis estudiantes me mostraron, esa convicción, esas ganas de no rendirse y seguir avanzando, fue el mayor aprendizaje. Así que sí, me llevó la resiliencia de mis estudiantes hasta el día de hoy”, asegura.

Bastián no vacila al decir qué es lo que valora de Enseña Chile. Para el ingeniero civil la red fue clave durante los dos años como profesor “poder compartir experiencias con la red y poder desahogarnos muchas veces, de poder compartir con los pares, de saber cómo estaban viviendo sus experiencias, y sobre todo experiencias muy distintas”.
En la misma línea, considera que el valor de la fundación recae en el trabajo en equipo de sus colaboradores: “yo creo que Enseña Chile no es nada sin su red, es algo clave y algo necesario para poder triunfar en esos dos años de formación. Agradezco mucho a quienes fueron mis mentoras, mis compañeros en las mentorías y en el colegio también”.

Si tiene que hablar sobre el impacto que tuvo en su vida profesional y personal trabajar como profesor, es categórico. “Para mí fue un sueño impactar desde la sala de clases y más con un curso maravilloso como el que me tocó. De forma personal, yo creo que fue un regalo: el nivel de cariño que uno recibió de vuelta, de reconocimiento, y sobre todo de sentir que uno está haciendo un cambio. Aunque fuera solamente por dos años, se sintió maravilloso”.
Para finalizar, hizo un llamado a sumarse a Enseña Chile, a la vez de relevar la importancia de la resiliencia: “La sala de clases necesita gente que esté dispuesta a asumir riesgos y a vivir situaciones desconocidas, pero si uno quiere vivir esa experiencia a fondo y hacer un impacto y ser un agente de cambio dentro de esos espacios, lo recomiendo”.
Última modificación: junio 30, 2026