Hacer clases en Pitrufquén pavimentó el camino de este economista en su lucha contra las brechas en educación. El actual investigador de la Universidad Austral y Coordinador de M&E en Fundación 99 decidió entender las cifras desde la sala de clases.
Hay preguntas que los datos no pueden responder del todo. Y para Eduardo Coloma, economista de la Universidad de Chile, esa convicción llegó mientras estudiaba las cifras de la desigualdad educativa en Chile: los números describían la realidad, pero no la explicaban completamente.

En ese momento, Eduardo decidió impactar socialmente desde la sala de clases de la mano de Enseña Chile. “Cuando conocí la fundación, su visión, las personas, la red mundial, varias cosas me hicieron clic. Quería aportar, pero también entender los números desde el terreno. Y una sala de clases en Pitrufquén me enseñó más de lo que esperaba”, afirma.
Así, se convirtió en profesor de matemáticas en el Liceo Politécnico de Pitrufquén, Región de La Araucanía, durante 2016 y 2017. Aunque no esperaba recibir nada a cambio de su trabajo, Eduardo desarrolló habilidades que lo acompañan hasta el día de hoy. “Profundicé en conocimientos disciplinares y habilidades que no tienen manual, como la creatividad, la inteligencia emocional y la colaboración”, comenta.
Asimismo, trabajó su carácter, perseverancia, liderazgo y las altas expectativas. Todo eso, dice Eduardo, lo me acompaña desde otros roles, pero con el mismo principio a la base: trabajar por reducir las brechas educativas.

Toda nueva experiencia trae consigo aprendizajes. En el caso de Eduardo, ser profesor en contextos de vulnerabilidad le brindó una nueva forma de comprender el problema de la educación en Chile. “Me permitió conocer personas, historias y lugares que cambiaron para siempre mi forma de analizar evidencia. Hoy, como investigador, eso se traduce en una mirada más situada y humana”, reconoce.
Sobre lo que más valora de la red de Enseña Chile, el economista revela que es su diversidad. “Más de 60 países, millones de personas talentosas, disciplinas, territorios y trayectorias, con un propósito común. De ahí surge algo que ninguna persona podría producir sola. Co-inspirarse, aprender, incomodarse juntos”

Finalmente, Eduardo admite que la experiencia de ser profesor marcó su vida en todo ámbito. “La fundación orientó mi trayectoria hacia la educación de un modo que no tiene vuelta atrás. Me conectó con personas increíbles y, sobre todo, con una claridad que me acompaña hasta hoy: la de trabajar donde los datos y las personas se encuentran”, concluye.
Última modificación: agosto 11, 2026