Convencido de que los problemas de educación se resuelven “en terreno”, este ingeniero comercial decidió para pararse frente a un tercero medio y dar lo mejor de sí.
Rodrigo Guajardo es Ingeniero Comercial de la Universidad de Chile, titulado en 2011. Con una amplia trayectoria y posgrados bajo el brazo, hoy es Gerente de Transformación y Desarrollo Corporativo en Ripley Chile. Pero antes de que eso pasara, decidió comenzar su vida laboral en un área completamente diferente: siendo profesor de Enseña Chile.
Cuando terminaba su carrera, Chile vivía el movimiento estudiantil, que puso en la palestra el valor y necesidad de una educación de calidad para todos. Lo que lo movió a participar del Programa de Liderazgo fue que “sentía que algo como sociedad teníamos que hacer y yo tomé la decisión de hacerlo en el terreno mismo haciendo clases”, cuenta. Fue así como inició su camino como profesor.

Al mirar en retrospectiva su paso por la Escuela de Verano Enseña Chile, lo que más recuerda Rodrigo es el sentido de comunidad y el compromiso colectivo de sus pares.

“Había un sueño colectivo de mejorar la educación, de trabajar de manera colaborativa y con una convicción súper potente: queríamos de verdad que nuestros estudiantes tuvieran y recibieran la mejor calidad de educación posible”, asevera.
Luego llegó marzo y Rodrigo tuvo la oportunidad de ser no solo profesor de Matemática, sino que también llevó la jefatura de un tercero medio y posteriormente cuarto medio. Sin embargo, si le preguntan sobre el recuerdo más significativo de la sala de clases, el ingeniero cuenta que eran las conversaciones con sus estudiantes sobre “cómo construir un proyecto de vida, cómo primero diseñarlo y después trabajar con un plan para que los estudiantes alcanzaran ese proyecto de vida. Yo lo que más agradezco son esas conversaciones con ellos y con sus papás”.
A su vez, también creció en los dos años en que hizo clases, y su mayor aprendizaje fue interesarse por los procesos y no de los resultados. “En educación los resultados toman tiempo. No porque enseñes algo ahora eso va a impactar en la clase siguiente. Aprendí a ser más paciente y a enamorarme del proceso y no necesariamente de los resultados a corto plazo”, relata.
En la misma línea, Rodrigo desarrolló su capacidad de tolerancia a la frustración, a la vez que aprendió a movilizar gente. Estas habilidades, cuenta, lo acompañan hasta el día de hoy en su vida profesional.

Finalmente, hace un llamado a las y los recién egresados de Ingeniería Comercial que están dudando si postular al programa. “Yo les diría dos cosas. La primera es que estos dos años para mí fueron los dos años más desafiantes a nivel profesional. Va a ser difícil que tengan dos años como esos, y eso queda para toda la vida. Esto es un magíster en liderazgo, en tolerancia a la frustración”, sostiene.
Lo segundo, dice Rodrigo, es que “tenemos que hacernos cargo de los problemas en educación y para eso hay que estar en terreno y no hay mejor forma que hacerlo que estando en la sala de clases”.
A más de 10 años de su paso por el programa, la experiencia sigue marcando su vida, recordándola con nostalgia, pero también valorando los aprendizajes y el desarrollo profesional que lo acompañan hasta hoy.

Última modificación: junio 11, 2026